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30 enero, 2018

Valoración funcional: un caso práctico

caso práctico valoración funcional

Tal y como ya advirtió Michael Boyle en el artículo “Diseño avanzado de programas de entrenamiento“, el objetivo número uno de un programa de entrenamiento debe ser evitar lesiones. Creo que este objetivo resume muy bien cuál es una de nuestras grandes responsabilidades como entrenadores personales: hacer que nuestros clientes se muevan mucho, pero de manera correcta y sin lesionarse.

Y es que cualquier entrenador habrá experimentado en algún momento que cuando un cliente entrena frecuentemente de forma adecuada, casi de forma mágica y sin hacer nada “especial” muchos dolores o limitaciones desaparecen. Y es que el movimiento es la medicina más potente que existe y que, tras haber sido relegado a un segundo plano, poco a poco vemos cómo va recuperando el lugar que siempre le ha pertenecido dentro de la sanidad.

“El objetivo número uno de un programa de entrenamiento debe ser evitar lesiones”

Pues bien, resulta que estas navidades las pasé en Madrid junto a mi familia. Un día, hablando con mi hermano, me comentó que llevaba ya tres meses sin poder entrenar el tren superior debido a un dolor en el hombro izquierdo que no parecía remitir. Como entrenadores personales no debemos entrar en el diagnóstico de una lesión, competencia limitada a Fisioterapeutas y Traumatólogos. Dicho esto, si somos capaces de diseñar un programa de entrenamiento que permita que nuestro cliente se mueva, entrene sin dolor, y de forma segura, estaremos mejorando su calidad de vida y salud en gran medida.

Como no puede ser de otra forma, no podemos hablar de diseñar un programa de entrenamiento seguro y adaptado sin hablar de valoración funcional, tanto estática como dinámica. Aquí es importante una vez más dejar claro que valorar, en el caso de un entrenador personal, no es diagnosticar. Simplemente debemos actuar como detectives y recoger distintas pistas que nos puedan ayudar a ver qué se mueve o qué no está alineado como debería y por ende puede ser la raíz del dolor o la disfunción.

Valoración funcional estática del deportista

Antes de ver cómo se mueve el hombro de mi hermano, quise ver en qué posición parten las distintas articulaciones del complejo escapulohumeral.

Valoracion Funcional

En la foto de espaldas podemos ver que la escápula izquierda se encuentra rotada hacia arriba ya que el borde medial no se encuentra paralelo a la columna. También podemos intuir que se encuentra abducida debido a que el olécranon está orientado medialmente en aparente rotación interna glenohumeral (en realidad, cuando la escápula está abducida, esta es la posición neutra) y la mano se encuentra por delante del cuerpo.

En la foto de perfil podemos ver cómo la cabeza del húmero está anteriorizada y la escápula se encuentra inclinada anteriormente como deducimos al ver que el borde inferior sobresale de la caja torácica. Esto podría deberse a un acortamiento de la cabeza larga del bíceps o del pectoral menor o a un trapecio inferior débil o a una combinación de estos u otros factores. No lo sé, como he dicho antes, no estoy cualificado para diagnosticar nada. Pero sí sé que este alineamiento predispone a un pinzamiento subacromial que podría ser la causa del dolor.

Valoración funcional dinámica del deportista

A continuación paso a observar la flexión glenohumeral de perfil y de espaldas.

De perfil puedo ver que no hay ningún tipo de compensación lumbar o torácica y que el borde inferior de la escápula alcanza la línea media del tórax. De espaldas puedo ver que en la fase ascendente se observa una correcta rotación hacia arriba de la escápula de unos 60 º y que no compensa con una excesiva elevación. Sin embargo, también de espaldas, puedo apreciar que tanto al comienzo de la fase concéntrica como al final de la fase excéntrica el borde inferior de la escápula se separa del tórax y que existe una falta de inclinación posterior.

Tras observar la flexión glenohumeral paso a observar la extensión en lo que sería un remo a una mano.

Aquí creo que podemos ver de forma evidente que existe una anteriorización de la cabeza del húmero y falta de depresión, inclinación posterior, rotación hacia abajo y aducción de la escápula. El ritmo escapular alterado se compensa con excesivo movimiento en el glenoide. Y es que al final, cuando el cuerpo no encuentra la movilidad esperada  en una zona concreta, compensa con movimiento excesivo en las zonas adyacentes.

Por lo tanto, tras esta valoración, puedo ver que mi hermano:

  • Probablemente se beneficie de ejercicios que potencien la rotación hacia abajo, la aducción y la inclinación posterior de la escápula.
  • Tiene un problema para controlar los rangos finales de la extensión de hombro. Aquí deberemos ser cautelosos a la hora de realizar empujes o tracciones horizontales.

Con estos datos, tenemos información muy valiosa de cara a diseñar un programa que le permita entrenar sin dolor. Podremos seleccionar no sólo los ejercicios, sino los agarres y los rangos a trabajar que a priori resulten menos problemáticos. En el siguiente artículo hablaré de ello.

Jorge Nieto (@jorge_nietopt) es entrenador personal en The Unit Marbella y NSCA-CSCS (Certified Strength and Conditioning Specialist) por la National Strength and Conditioning Association (NSCA)
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Jorge Nieto

Jorge Nieto (Instagram: @jorge_nietopt) es entrenador personal en The Unit Marbella y NSCA-CSCS (Certified Strength and Conditioning Specialist) por la National Strength and Conditioning Association (NSCA)


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Jorge Nieto

Jorge Nieto (Instagram: @jorge_nietopt) es entrenador personal en The Unit Marbella y NSCA-CSCS (Certified Strength and Conditioning Specialist) por la National Strength and Conditioning Association (NSCA)


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